El mar soy yo.
Me repito incesantemente en mi mente una y otra vez tratando de creérmelo mientras sigo paseando junto al mar en Salthill, Galway. Doy un sorbo al café de mi puesto preferido.
Todo cuanto he observado en él no es más que mi reflejo. Todo el caos, todo el poder de destrucción y creación que en él reconozco no es más que mi reflejo. No es más que la manifestación de mi ego. Pienso entonces.
Si todo cuanto existe en el mundo son las relaciones, todo cuanto conozco en el mundo no es más que mi relación con el mismo. Y no sólo es que eso sea tan solo todo cuanto conozco, es que eso es todo cuanto existe respecto a mi: mi ego y su reflejo en el mundo. Elaboro en mi mente ya de vuelta en casa, en Bilbo. Me aterra esta idea tanto como me fascina. Me tomo una copa de vino tinto sin pensarlo mucho más. No vaya a ser. No vaya a ser que comience a temerme a mí mismo. ¿Estará llevándome este proceso al narcisismo absoluto? ¿O tan solo a darme cuenta de que siempre lo fui? Cojo mis cosas y voy corriendo a coger el bus.
Observo la playa de Gorrondatxe al nivel del mar. Si en algún lugar me he sentido más incapaz de mover una sola piedra es aquí. Si en algún lugar me he sentido más vulnerable es aquí.
Observo el mar con envidia. El mar. Constantemente superando sus límites, sin pedir permiso, sin pedir perdón. Moviendo y moldeando piedras a su antojo; creando nuevas posibilidades en cada instante. Desordenando y reordenándose sin que nadie le pida explicaciones. Amando la existencia sin parar. Me acuerdo de la mujer que en aquella despedida de soltero, esperando un taxi, me miró a los ojos y me dijo: que intennnnnnnnso eres. Qué razón tenía. Pienso en la enorme piedra que me he dejado por el camino en todo este proceso. No creo que sea capaz de moverla por mi mismo, pero creo que estoy más cerca que nunca de hacerlo.
Observo la playa de Gorrondatxe al nivel del mar. Si en algún lugar me he sentido más incapaz de mover una sola piedra es aquí. Pero no ahora. Ahora sé que el mar soy yo.
Extracto de “La cuarta piedra. Y el primer beso.” Disponible próximamente.

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