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El gato de Schrödinger es un experimento mental diseñado por Erwin Schrödinger para criticar, que no explicar, la interpretación más extendida del fenómeno cuántico conocido como superposición.
Este fenómeno, el de la superposición cuántica, se explica habitualmente como la idea de que los electrones -y el resto de partículas cuánticas- pueden, de alguna manera, estar en más de un estado a la vez siempre que no se les esté observando.
Esta interpretación de la cuántica es conocida como la interpretación de Copenhague.
En el experimento mental del gato de Schrödinger un gato se introduce en una caja cerrada junto a un dispositivo que, dependiendo del estado de una partícula cuántica, tiene una probabilidad del 50% de liberar veneno. Según la lógica de la interpretación de Copenhague de la superposición, el gato estaría vivo y muerto al mismo tiempo hasta que se abriera la caja y se observase su estado.
Cuando Schrödinger planteó este experimento mental, su propósito era trasladar esta idea de la superposición cuántica al mundo cotidiano y hacer ver lo absurdo de la interpretación de Copenhague. Sin embargo, con el tiempo se ha convertido en una manera popular de ilustrar y difundir la fenomenología cuántica. Lo que él planteó como una crítica o burla, con el tiempo, se ha adoptado como forma de ilustrar la realidad.
Pero, ¿qué dice la teoría cuántica realmente sobre la superposición?
Lo que nos indican las ecuaciones que rigen la mecánica cuántica -y los experimentos realizados para testarla- es que, mientras no interactúan con otra cosa, los electrones pueden:
- no estar en estado A.
- no estar en estado B.
- ni en ambos.
- ni en ninguno.
Y, aun así, al interactuar con ellos, encontrarnos que todos ellos están o en estado A o en estado B.
En otras palabras, si queremos hablar en términos gatunos, lo que realmente nos dice la cuántica es que, hasta que no abrimos la caja, el gato no es que esté vivo y muerto a la vez, sino que el gato no está vivo, no está muerto, ni está vivo y muerto a la vez, ni deja de estar vivo ni muerto.
El gato simplemente está.
Y al abrir la caja, vivirá o morirá.


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