Como iba diciendo, el mundo no es más que una sucesión de besos, una red de relaciones, un lugar en el que el amor —el intercambio de energía, la necesidad de provocar desorden en los demás— lo gobierna todo. El mundo es tan solo eso, porque eso es tan solo lo que la física permite a sus componentes: relacionarse, amarse, besarse.
Si eso es todo cuanto es el mundo, si esa es la única verdad que nos queda en el mundo, pues todo es relativo a algo —todo es un beso entre dos partes o más—, la primera gran pregunta es: ¿cuál fue entonces el primer beso del universo?
Hmm… y yo que sé.
(…)
En fin, mi primer beso… pfff, ¿os podéis creer que no tengo claro cuál fue? Bueno, sí, imagino que aquel que aun tengo grabado en la memoria a pesar de tener tan sólo cinco añitos cuando me lo dieron. Estábamos en clase cuando una compañera me metió en un armario para, de pronto, y sin saber yo muy bien qué estaba pasando, juntar sus labios con los míos. Pfff, que horror de frase esta última, ¿no? “Juntar sus labios con los míos.” Madre mía, qué expresión tan manida. Luego salí del armario —literalmente, no hay chiste alguno ni doble intención aquí— y seguí haciendo lo que fuera que estuviese haciendo en clase, como si nada. Como si nada, pero sin dejar de tener presente ya nunca más ese recuerdo en mi mente.
(…)

Volviendo al primer beso, esa respuesta que he dado antes suele ser habitualmente interpelada con un: no, pero ese no cuenta, el primer beso de verdad. Al parecer, el primer beso solo es el primer beso si ocurre a partir de la adolescencia. Al parecer, el primer beso es tan sólo el primero si uno es capaz de sentir deseo sexual. Como si no hubiera millones de besos dados sin tal deseo y que son mucho más significativos en la vida. Como si no hubiera también millones de besos dados en ese contexto en el que una —o ambas— partes ni siquiera han sentido tal deseo, sino tan solo la necesidad de cumplir con las expectativas.
No sé, en realidad, la verdad es que me da bastante igual todo eso. Al fin y al cabo ahora tengo bien claro que todos los besos son el primero. Todos los besos son actos únicos y efímeros que se dan tan sólo una vez en el universo. Ningún beso se repite, ningún beso se ha dado antes, ni se da ahora, ni se dará después. Los besos no entienden el tiempo. Los besos simplemente ocurren, se dan.

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